2015 abr /29

Aunque no lo creas el dinero no es un incentivo efectivo

Planes de incentivos

Los premios son una pieza fundamental de todo programa de incentivos y a menudo se cree que el dinero es el mejor de ellos. Probablemente una gran mayoría de los empleados del mundo lo elegiría -si tuviera la oportunidad- como el primer objeto de motivación, pues tienen en mente que se trata de un activo para ser gastado en lo deseado sin restricciones. Sin embargo, el valor generado por el dinero en la relación empresa-empleado-metas, es mínimo.

Uno de los atributos potenciales más importantes de los programas de incentivos, es que ayudan a las organizaciones a cumplir sus objetivos y a fortalecer sus relaciones internas. Por ello, es fundamental que la empresa vea más allá de lo básico del premio, pues éste debe hacer parte de una estrategia encaminada al retorno de la inversión. Los incentivos deben inspirar realmente a que el empleado incremente su rendimiento y a que se sienta comprometido junto con su familia; básicamente a que “cambie el chip” y haga de los objetivos de la empresa, sus propias metas personales.

Con el dinero no es posible lograr esto, porque se trata de un premio que no genera la recordación que tu y tu marca esperan tener, pues será invertido probablemente en gastos del día a día que evitarán que sea visto como un trofeo. Algo muy diferente sucederá si se trata de un viaje, ropa o de un producto que el empleado siempre ha querido tener. La memoria impacta significativamente en el sentido de pertenencia.

En un estudio realizado por la Federación de Incentivos, tres de cada cinco empleados estuvieron de acuerdo en que el dinero es percibido como una parte de su remuneración salarial, mientras que cuatro de cada cinco manifestó que los viajes o productos de acuerdo a sus necesidades generan mucha mayor recordación.

La organización WorldAtWork a su vez, realizó una investigación en la que encontró que los premios no monetarios entregan un retorno de inversión en promedio tres veces mayor que el resultante de aquellos programas basados en la entrega de dinero.

No parece una buena idea seguir perdiendo el tiempo con incentivos monetarios, cuando existen varios argumentos sólidos que demuestran su falta de efectividad. El punto de partida es que tengas claro que los incentivos no son un gasto sino una inversión que te brindará grandes resultados si realizas su programa basado en un análisis previo de empresa y sus objetivos.

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